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¿Por qué estudiar español con un profesor especialista?
Para el
aprendizaje del español existe una variedad de escuelas, cursos en línea,
clases particulares, aplicaciones, etcétera. A la hora de elegir entre estas
opciones, se toman en cuenta cuestiones como el reconocimiento de la institución
y el precio. En este artículo explicaré por qué uno de los factores más
importante a tomar en cuenta es la formación de los profesores.
A los
profesores de español se les atribuyen tres competencias principales: saber,
saber hacer y saber ser.
1. Saber.
Conocimiento de la lengua, la cultura, las teorías de enseñanza-aprendizaje y
los distintos métodos de enseñanza.
2. Saber hacer.
Habilidades de gestión de clase, capacidad de expresarse y relacionarse con
personas de otras culturas y manejo de técnicas de evaluación.
3. Saber ser.
Actitudes de respeto a los alumnos, sentido de responsabilidad y capacidad de
reflexión y autocrítica. (Romero, 2009)
Una forma
que tenemos para asegurarnos de que un profesor de español ha desarrollado
estas competencias es exigirle una formación específica en enseñanza de leguas.
La
Universidad de Guanajuato, en atención al crecimiento de la región, está
formando profesores de español para extranjeros en un programa universitario de
4 años. Desde mi punto de vista, trabajar con profesores egresados de esta
Licenciatura tiene muchas ventajas. Dos ventajas que me parecen principales son
criterio y conocimiento de la lengua.
Con
criterio me refiero a que un buen profesor sabe que existen muchos métodos para
enseñar idiomas. Por eso debe ser capaz de seleccionar elementos de aquellos
que mejor se adapten al contexto particular de su clase.
En cuanto
al conocimiento de la lengua, me parece importante que los profesores entiendan
el español no como un conjunto de reglas gramaticales, sino como un sistema
complejo y multidimensional. Ellos deben entender y ser capaces de explicar
cómo funciona el idioma en sus diferentes niveles: desde los sonidos, la
formación de palabras y oraciones hasta los procesos de significación.
En
conclusión, trabajar con un profesor de español con formación universitaria
especializada asegura que las necesidades de aprendizaje de los estudiantes serán
atendidas por una persona profesional, comprometida y de amplios conocimientos.
Referencias
Romero, G. P. (2009). Las competencia docente y el
desarrollo profesional: hacia un enfoque reflexivo en la enseñanza de ELE. SUPLEMENTOS
marcoELE.
¿Cuál es la importancia de la realización de un portafolio de profesor?
A través de mi investigación me he encontrado con diversos términos como “portafolio del profesor”, “diario del profesor”, “carpeta docente” y “portafolio reflexivo del profesor”. A pesar de que, por la innovación que representa la propuesta y la especificidad de su uso en el área de enseñanza de segundas lenguas, elijo centrar mi reflexión en el portafolio reflexivo del profesor; mis lecturas me sugieren que los demás términos se refieren al mismo objeto, aún con sus matices conceptuales y metodológicos.
En el Diccionario de términos claves de ELE, el portafolio del profesor se entiende como “un producto elaborado por su titular con el objetivo de aportar muestras —también llamadas evidencias— de su labor docente y la consiguiente reflexión sobre las mismas, así como para marcarse objetivos de enseñanza-aprendizaje”. (Centro Virtual Cervantes)
Se dice de él que tiene dos funciones: por un lado, acreditar el trabajo para su evaluación exterior y, por el otro, como herramienta de formación, pues permite “tomar conciencia de la propia actuación pedagógica y de los objetivos de formación que se fijan a partir de esa conciencia”. (Centro Virtual Cervantes) Es, en este sentido, una herramienta de gran utilidad pues permite “una evaluación formativa de la docencia, para retroalimentar al profesor y ayudarle a reconocer sus potencialidades y los aspectos que requiere modificar” (Centro Virtual Cervantes).
Ahora, yo considero que la carpeta reflexiva del profesor es importante porque, desde mi postura, el hecho mismo de ser profesor exige que nos observemos a nosotros mismos y nos construyamos como lectores críticos (en el sentido freireano). Relaciono el punto que hacen quienes hablan de la importancia de tomar distancia de la propia práctica, con un relato que comparte Paulo Freire en sus Cartas a quien pretende enseñar. El pedagogo habla de un curso que dio en una isla de África Occidental en la que un grupo de jóvenes habían de capacitarse como alfabetizadores. Los jóvenes se enfrentaron a la tensión entre teoría y práctica. En una discusión sobre codificaciones en un círculo de cultura de veinticinco participantes sucedió lo siguiente:
Fue precisamente en una de esas tardes de capacitación, durante la discusión de una codificación que retrataba a Porto Mont, con sus casitas alineadas a la orilla de la playa frente al mar y con un pescador que dejaba su barco con un pescado en la mano, cuando dos de los participantes se levantaron como si se hubiesen puesto de acuerdo y caminaron hasta una ventana de la escuela en la que estábamos, y mirando a Porto Mont allá a lo lejos dijeron, volviéndose nuevamente hacia la codificación que representaba al pueblo: "Si, Porto Mont es exactamente así, y nosotros no lo sabíamos."
Hasta entonces, su "lectura" del lugar, de su mundo particular, una "lectura" hecha demasiado próxima del "texto", que era el contexto del pueblo, no les había permitido ver a Porto Mont como realmente era. Había cierta "opacidad" que cubría y encubría a Porto Mont. La experiencia que estaban realizando de "tomar distancia" del objeto, en este caso de la codificación de Porto Mont, les permitía una nueva lectura más fiel al "texto", vale decir, al contexto de Porto Mont. La "toma de distancia" que la "lectura" de la codificación les permitió, les posibilitó o los aproximó más a Porto Mont como "texto" que está siendo leído. Esa nueva lectura rehizo la lectura anterior, por eso dijeron: "Sí, Porto Mont es exactamente así, y nosotros no lo sabíamos." Inmersos en la realidad de su pequeño mundo, no eran capaces de verla. "Tomando distancia" de ella emergieron y, así, la vieron como jamás la habían visto hasta entonces.
Considero que el diario del profesor puede ayudar a tomar distancia de nuestra práctica docente (el texto). Pienso en el ejemplo del diario de observación que realicé para una clase de literatura. Cuando estaba en clase, lo que anotaba eran sólo rayones sobre las actividades que se realizaban o alguna actitud de los alumnos o el profesor. Era hasta después, cuando me sentaba a redactar las entradas para varios días de observación, que tomaba distancia de la realidad de la clase y trataba de identificar temas en mis observaciones. De esta forma, si por ejemplo, en alguna ocasión el profesor dedicaba mucho tiempo a apuntar en el pizarrón, en la entrada de mi diario yo me preguntaba sobre la idoneidad de esta actividad para el contexto particular de la clase, o sugería alternativas. Sin embargo, estoy consciente de que observar a otros y observarse a uno mismo es muy distinto.
Otro punto por el que me parece importante realizar un diario del profesor es la sistematización de la información: yo como profesora puedo tener muchos conocimientos, experiencias, participaciones en congresos, etcétera, pero si todo lo guardo en mi mente o lo tengo en papeles dispersos y sin coherencia, en el momento en el que se me presente una oportunidad de crecimiento en una institución, el no tener algo concreto que presentar como evidencia de que hago un buen trabajo, las consecuencias pueden ser negativas. Estoy segura de que realizar un buen diario de profesor requiere una cantidad importante de horas añadidas a las horas frente a grupo, y que mantenerlo actualizado requiere mucha disciplina.
En resumen, la realización un portafolio es importante para mí como profesora de E/L2 principalmente por las siguientes razones: me ayuda a construirme como lector crítico y tomar distancia de mi práctica, favorece la disciplina en la sistematización de la información, sirve como evidencia de mi trabajo, y es potencialmente una herramienta de desarrollo profesional.
En el Diccionario de términos claves de ELE, el portafolio del profesor se entiende como “un producto elaborado por su titular con el objetivo de aportar muestras —también llamadas evidencias— de su labor docente y la consiguiente reflexión sobre las mismas, así como para marcarse objetivos de enseñanza-aprendizaje”. (Centro Virtual Cervantes)
Se dice de él que tiene dos funciones: por un lado, acreditar el trabajo para su evaluación exterior y, por el otro, como herramienta de formación, pues permite “tomar conciencia de la propia actuación pedagógica y de los objetivos de formación que se fijan a partir de esa conciencia”. (Centro Virtual Cervantes) Es, en este sentido, una herramienta de gran utilidad pues permite “una evaluación formativa de la docencia, para retroalimentar al profesor y ayudarle a reconocer sus potencialidades y los aspectos que requiere modificar” (Centro Virtual Cervantes).
Ahora, yo considero que la carpeta reflexiva del profesor es importante porque, desde mi postura, el hecho mismo de ser profesor exige que nos observemos a nosotros mismos y nos construyamos como lectores críticos (en el sentido freireano). Relaciono el punto que hacen quienes hablan de la importancia de tomar distancia de la propia práctica, con un relato que comparte Paulo Freire en sus Cartas a quien pretende enseñar. El pedagogo habla de un curso que dio en una isla de África Occidental en la que un grupo de jóvenes habían de capacitarse como alfabetizadores. Los jóvenes se enfrentaron a la tensión entre teoría y práctica. En una discusión sobre codificaciones en un círculo de cultura de veinticinco participantes sucedió lo siguiente:
Fue precisamente en una de esas tardes de capacitación, durante la discusión de una codificación que retrataba a Porto Mont, con sus casitas alineadas a la orilla de la playa frente al mar y con un pescador que dejaba su barco con un pescado en la mano, cuando dos de los participantes se levantaron como si se hubiesen puesto de acuerdo y caminaron hasta una ventana de la escuela en la que estábamos, y mirando a Porto Mont allá a lo lejos dijeron, volviéndose nuevamente hacia la codificación que representaba al pueblo: "Si, Porto Mont es exactamente así, y nosotros no lo sabíamos."
Hasta entonces, su "lectura" del lugar, de su mundo particular, una "lectura" hecha demasiado próxima del "texto", que era el contexto del pueblo, no les había permitido ver a Porto Mont como realmente era. Había cierta "opacidad" que cubría y encubría a Porto Mont. La experiencia que estaban realizando de "tomar distancia" del objeto, en este caso de la codificación de Porto Mont, les permitía una nueva lectura más fiel al "texto", vale decir, al contexto de Porto Mont. La "toma de distancia" que la "lectura" de la codificación les permitió, les posibilitó o los aproximó más a Porto Mont como "texto" que está siendo leído. Esa nueva lectura rehizo la lectura anterior, por eso dijeron: "Sí, Porto Mont es exactamente así, y nosotros no lo sabíamos." Inmersos en la realidad de su pequeño mundo, no eran capaces de verla. "Tomando distancia" de ella emergieron y, así, la vieron como jamás la habían visto hasta entonces.
Considero que el diario del profesor puede ayudar a tomar distancia de nuestra práctica docente (el texto). Pienso en el ejemplo del diario de observación que realicé para una clase de literatura. Cuando estaba en clase, lo que anotaba eran sólo rayones sobre las actividades que se realizaban o alguna actitud de los alumnos o el profesor. Era hasta después, cuando me sentaba a redactar las entradas para varios días de observación, que tomaba distancia de la realidad de la clase y trataba de identificar temas en mis observaciones. De esta forma, si por ejemplo, en alguna ocasión el profesor dedicaba mucho tiempo a apuntar en el pizarrón, en la entrada de mi diario yo me preguntaba sobre la idoneidad de esta actividad para el contexto particular de la clase, o sugería alternativas. Sin embargo, estoy consciente de que observar a otros y observarse a uno mismo es muy distinto.
Otro punto por el que me parece importante realizar un diario del profesor es la sistematización de la información: yo como profesora puedo tener muchos conocimientos, experiencias, participaciones en congresos, etcétera, pero si todo lo guardo en mi mente o lo tengo en papeles dispersos y sin coherencia, en el momento en el que se me presente una oportunidad de crecimiento en una institución, el no tener algo concreto que presentar como evidencia de que hago un buen trabajo, las consecuencias pueden ser negativas. Estoy segura de que realizar un buen diario de profesor requiere una cantidad importante de horas añadidas a las horas frente a grupo, y que mantenerlo actualizado requiere mucha disciplina.
En resumen, la realización un portafolio es importante para mí como profesora de E/L2 principalmente por las siguientes razones: me ayuda a construirme como lector crítico y tomar distancia de mi práctica, favorece la disciplina en la sistematización de la información, sirve como evidencia de mi trabajo, y es potencialmente una herramienta de desarrollo profesional.
Bibliografía
Barcelona, A. d. (s.f.). Barcelonactiva. Obtenido
de
http://w144.bcn.cat/cibernarium/images/es/Dosier%20marketing%20de%20contenidos_tcm70-17610.pdf
Centro Virtual
Cervantes. (s.f.). Centro Virtual Cervantes. Obtenido de Diccionario de
términos clave de ELE:
Freire, P. (2004). Cartas
a quien pretende enseñar. Argentina: Siglo XXI Editores.
Fuentes Agustí, M., Galán-Mañas,
A., & Suárez-Ojeda, M. E. (s.f.). Depósito Digital de Documentos de la
UAB. Obtenido de
http://ddd.uab.cat/pub/recdoc/2011/73619/TallerCarpetaDocente_a2011.pdf
Pérez de Obanos Romero,
G. (s.f.). marcoELE. Obtenido de
http://marcoele.com/descargas/enbrape/perezdeobanos_competencia-docente.pdf
Porlán, R., &
Martín, J. (2000). El diario del profesor. Un recurso para la investigación
en el aula. Sevilla: Díada Editorial.
Verdu, M. F.
(s.f.). European Academy of Management and Business Economics. Obtenido de
http://www.aedem-virtual.com/articulos/iedee/v06/062131.pdf
Etiquetas:
desarrollo docente,
Diario,
español para extranjeros,
introducción
Mi desarrollo como profesor de ELE a partir de que empecé la LEES
Creo que la LEES (Licenciatura en la Enseñanza del Español como Segunda Lengua) me ha aportado 3 cosas principalmente:
1.
El prestigio y confianza para alumnos y
empleadores que da el estudiar una carrera tan específica como esta en una
universidad pública con relativa buena fama.
2.
Conocimientos teóricos que superan a los
maestros tradicionales con muchos años de experiencia.
3.
Conocimientos lingüísticos (que en su mayoría
adquirí con Aurora Bribiesca en Letras Españolas).
4.
La oportunidad de titularme y buscar una
maestría después.
Creo que para mí la enseñanza ha sido una vocación y el
español un gusto que ha aumentado conforme a mi conocimiento de la lengua.
Creo, también, que a veces en la licenciatura le damos la vuelta a los mismos
temas y que si he mejorado como profesora de ELE necesariamente tiene que ver
con mis experiencias enseñando (claro que la misma licenciatura me ha orillado
a o permitido tener esas experiencias).
Considero que actualmente soy mucho más segura respecto a lo
que sé porque he pasado ya varios semestres en la licenciatura. De la misma
forma, no me siento tan ansiosa ahora al momento de conocer a un estudiante o
un grupo, ni me quiebro la cabeza tanto con las planeaciones. Lo que más me
gusta es tener una herramienta de análisis morfosintáctico que me ayuda mucho a
la hora de responder preguntas gramaticales. Es decir, no tengo en la memoria
una gramática normativa enciclopédica pero sí tengo conocimientos básicos y la habilidad de analizar y entender fenómenos lingüísticos por los que los
estudiantes preguntan.
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